Policías al servicio
de la comunidad
Hoy casi hago que me
atropellen, ¿y por qué? Porque al parecer esa señora no vio el
semáforo.
La
cultura vial en México es una burla, es la continua muestra de que
aquí todos nos sentimos Juan Camaney y que nos las sabemos de todas,
todas. Es la muestra de que nuestros oficiales de policía no han
aprendido a tener el coraje suficiente (o no les pagan lo suficiente)
para rechazar una mordida al momento de una infracción, incluso no
son capaces de infraccionar a alguien que atropella a otra persona
sólo por el hecho de que ese alguien tiene poder legal y no se le
puede tocar.
Aquí
en México existen distintas formas de ver el mundo, puede ser ese
mundo que nos bofetea en la cara cada vez que nos levantamos en la
mañana o el mundo al que abofeteamos para demostrar quién manda.
Para la mayoría de los mexicanos México es ese mundo que le escupe
en la cara con pobreza y desigualdad racial. Son muy pocos los que se
paran y le escupen a quien pueden, sólo porque pueden.
Ahora
mismo estoy en una plaza pública de mi ciudad, escribiendo este
ensayo sentado en una banca, de repente veo como la señora que vende
helicópteros a control remoto hechos a escala comienza a pelear con
un Fulano que quiere que le devuelvan su dinero ya que el artículo
que adquirió no satisfizo sus necesidades. La señora se cabrea y
comienza a gritarle, desde aquí puedo ver el juguete maltratado y
lleno de fango. Se acercan dos guardias del lugar y preguntan que qué
sucede. El fulano se atreve a decir que la señora le vendió algo de
mala calidad y quiere que le devuelvan su dinero. La señora da
muestras de enojo y enseña el juguete – roto – a los guardias.
Es evidente que el fulano abusó de las capacidades del juguete y
ahora quiere cometer un fraude con la señora de los helicópteros a
escala.
¿Todo
esto a qué me lleva? La vida en México es así, el que se queja de
algo que no era necesario, hace creer a los demás que tiene la
razón. Lamenatblemente las personas se quejan por todo, que si sube
la tortilla, que si baja el nivel de vida…pero, ¿acaso esto no es
algo realmente “quejable”?
El
señor del juguete roto se salió con la suya gracias a la poca
paciencia (obvia) de la señora que se ha quedado sola en su puesto
con las manos en la frente. Esos juguetes son bastante caros y, como
hizo ella, aceptar uno en malas condiciones y cambiarlo por uno
nuevo, es una pérdida de dinero y un gol a favor del fulano
sinvergüenza. ¿Y los guardias? ¿No pudieron ver lo obvio? Yo
pienso que sí lo pudieron notar, pero no quisieron meterse en la
situación más de la cuenta, a pesar de que ese es su trabajo.
Aquí
en México te puedes pasar un alto, puedes robarle a la que te vendió
un juguete que tu hijo (o tu perro) rompió, puedes hacerte pasar de
idiota como si nada pasara y eso, precisamente, es lo que hace
nuestro sistema policiaco nacional. Se empeñan en no verse afectados
por la gente “importante” a la que le hacen los mandados.
Ahora
los guardias murmuran y me miran con desconfianza.
Espero
no ser un día una de esas personas que se paran le escupen a la cara
de los demás. Ojalá un día podamos despertar donde la sociedad
tenga un poco más de conciencia social y pueda llamarse a sí misma
una “sociedad” con todo el significado de la palabra.
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