Una educación a la
“televisiva”.
Esperando
encontrar un poco de inspiración para comenzar a escribir este
ensayo, me puse a ver la televisión. En ésta pude notar la gran
cantidad de estupideces que los niños ven a diario. Un gato espacial
que quiere llevar comida terrícola a su planeta. Un niño enano y
gordo que se cree deportista extremo. Un extraño niño con un perro
elástico que intentan salvar princesas de hielo, de metal, de
espinas, de nube, etc. Un ayudante de cocinero que no puede dejar de
comer, que trabaja con un narizón incompetente y su esposa hada que
en realidad es un ogro. Unos hermanos que, con ilimitados recursos
sacados de quién sabe dónde, crean verdaderas ilogicidades de
ingeniería y que, mientras, su ornitorrinco mascota detiene a un
mediocre sujeto en sus planes malévolos contra la ciudad en la que
viven. Y así puedo seguir nombrando caricaturas con tintes
obesamente grotescos, con tramas estúpidas o con personajes
mediocres.