Egoísmo profesional o incapacidad de trabajar en equipo
"No. Lo haré solo." pienso yo.
Desde la preparatoria me he dado cuenta de esta incapacidad mía de trabajar en equipo cuando las cosas me gustan. La historia, por ejemplo, me apasiona y, en la escuela, todo lo que tenía que ver con ésta lo hacía con ahínco y unas ganas increíbles de entregar un trabajo bien hecho. Sin embargo, cuando decían "formen equipos de tantas personas" yo siempre me hacía el tonto para que nadie se me acercara y se aprovechara de mi gusto por el tema para sacar una buena calificación. Me quedaba solo siempre, pero inmensamente feliz.
Ahora en la carrera se me dio una tarea que me parece un poco...cómo decirlo...de otro nivel. No es una simple exposición o entrega de ensayo o reseña de un tema en específico, sino, la realización y elaboración de un juego de mesa con cierto tema. Cuando me enteré de la tarea, que en realidad era un concurso, no tenía ni idea de cómo hacerle, al principio pensé en hacer una especie de basta o de serpientes y escaleras, incluso intenté utilizar las reglas del Magic para adaptarlo a alguna idea, pero yo lo quería hacer solo. Nada surgió. El tema del trabajo era "La lengua materna". No tenía ni idea de cómo hacerlo. Una compañera de la carrera me dijo que quería hacer algo con el habla coloquial de México, no sólo de la ciudad, sino también de los pueblitos y ranchos. El problema fue que ella no tenía ni idea de qué hacer. Uní mi ingenio con su idea raíz y nació "Ranchatitlán de los Nopales", un juego con cartas, dados y castigos en un tablero dividido en cuatro partes con casillas de distintos colores que denotaban distintas preguntas y un pozo de dinero. El diseño del tablero, las cartas, las preguntas y respuestas, las moneditas para jugar y el diseño de la caja fueron ideas mías, mis compañeras del salón me dieron palabras de uso coloquial que escuchaban en la calle y las utilicé, no todas pero sí las menos "incorrectas". La compañera de la idea raíz puso el dinero para las impresiones de la lona, la impresión del manual con lista de respuestas (que yo redacté), las estampas y las tarjetitas. El juego fue el mejor en el concurso. Había otras propuestas decentes, pero Ranchatitlán era muy bueno. Y les agradezco el apoyo a todas.
Ganamos una tarjeta de regalo en una librería (aproveché para comprarme unos cursitos de italiano y portugués) y una comida en un restaurante de carne para carnívoros - o sea, mucha carne.
Ahora, poco después de un mes después del certamen, la dirección decide apoyarnos a vender el producto de mi imaginación y mis desvelos. Lo platico con el grupo y, después de unas cuantas opiniones en contra, decidí hacer el trabajo completamente solo. Lo único que no hice yo fue poner el cien por ciento del dinero, pero ahora no sería necesario ya que la universidad lo pagaría.
Pero, ¿cuál es el problema? Ahora parezco un egoísta que quiere quedarse con las ganancias (si es que las hay) del juego que yo inventé. Ok, otras personas pusieron...ideas...y dinero, las palabras que me dieron las tuve que meter en contexto para poder utilizarlas, y el dinero se pagó con la tarjeta de regalo de la biblioteca.
¿Saben por qué no quiero trabajar en equipo? Porque la idea que tengo para desarrollar frente a la universidad y que quiero entregar ya está bastante bien estructurada y no quiero, que porque "así era desde un principio la dizque filosofía del juego", contaminarla con errores de ortografía y con cosas que ni sabría cómo responder. ¿Qué es eso de andar metiendo rancherismos de toda américa latina? Si ni siquiera los nahuatlismos nos los sabemos, ¿Cómo carajos alguien jugaría algo de lo que no tiene ni idea? Perdón, pero no quiero que el juego termine en un basurero junto con los peores proyectos de rectoría de este año.
Y por eso decidí trabajar solo. Al fin y al cabo, si la cago, será mi culpa y no tendré que echársela a nadie más. Y si tengo éxito, será mío y lo compartiré con las personas que hayan colaborado. A veces, creo que sí soy egoísta, pero de vez en cuando es bueno darse un lujito y, para mí, una tarea de investigación histórica es más que un lujo, es un halago.
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