Le francais et ses multiples visages.
No. No hablo francés, al menos no tan bien como yo quisiera. Lo que sucede es que a veces me entra la nostalgia de todos aquellos cursos de idiomas que siempre resultaron en el mismo fracaso. El curso de ruso, el de latín, el de inglés, el de francés, el de portugués...todos se fueron al caño. Por alguna razón, hubo sólo uno en el que no desistí, quiero decir, no fallé, pero éste no es un curso de idioma como cualquier otro, es aquel en el que me involucré y en el que me desenvuelvo mucho mejor que en todos los demás. Hablo inglés, me lo demostré en el Youth Assembly of the Council of Europe, pero no es un nivel fluido ni algo de lo que presumir. Hablo un poco de francés, pero ese conocimiento de la lengua francesa no fue ni siquiera lo suficientemente bueno para entender una obra de teatro en Strasbourg. Además, hablo español, el idioma con el que mis padres me enseñaron a comprender el mundo. El último es un idioma que (si me conocen, ya saben de qué hablo) me ha permitido viajar dos veces fuera de mi país en los dos últimos años, es un idioma por el que he conocido a muchas personas con nacionalidades tan distintas, es un idioma que me ha ayudado increíblemente a comprender muchos aspectos de mi actual carrera (la Lingüística), me ha ayudado a entenderme de a poco en poco con hablantes de portugués y de francés que comparten esta otra lengua conmigo, me ha hecho sentir acompañado siempre que lo necesito...hablo del Esperanto.
Mucha gente cree que el esperanto es una lengua muerta. Bueno, eso ya es algo, al menos saben que existe, la mayoría de las personas que conozco no tienen ni idea de lo que es el esperanto. No parezcan ignorantes, el esperanto es una lengua más en el mundo, quizás la más fácil de aprender, quizás no, pero sí la más neutral y digna de ser aprendida por todo el faking mundo.
He notado que dentro de este mundo multicultural y multifacético, existe gente con muchas ganas de ayudar a todo el mundo, y en esperanto-landia la mayoría de los hablantes han sido voluntarios en diversos programas, han apoyado a personas que no conocen por el simple hecho de hablar la misma lengua.
Honestamente, fuera de los prejuicios que se pueden tener hacia mi persona o hacia cualquier otro esperantista, declaro que me encanta esta ideología, amo esta forma de ver el mundo como un mosaico de colores, texturas, olores, sabores y sonidos que a final de cuentas puede ser comprensible sin usar un medio de comunicación opresor e impuesto por los medios de comunicación comprados para difundir la mentira de que "el inglés te abre las puertas del mundo", cosa que mucha gente sabe lo contrario, o sea, que estudia y estudia inglés pero ninguna puerta "del mundo" se abre para ella.
En fin. Aprendan esperanto, es súper recomendable.
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